e-MARC 2015, Trabajos Destacados 2015

LA MEDIACIÓN COMO HERRAMIENTA PARA LA GESTIÓN DE LA INCERTIDUMBRE GENERADA POR LAS MIGRACIONES: PRESENTACIÓN DE LÍNEAS GUÍAS OPERATIVAS.

 

Gian Piero Turchi (Italia)
Docente de la Universidad de Padua y Director de la Maestría en Mediación de la misma Universidad. Es Presidente del WMF.

Michele Romanelli (Italia)
Coordinador de la didáctica de la Maestría en Mediación de la Universidad de Padua, psicólogo y mediador.

Abstract

Objetivo del trabajo es lo de presentar una propuesta de líneas guías operativas, definidas por medio de la mediación dialógica, para la gestión de la emergencia conectada a los flujos migratorios. Eso nos permitirá enfrentar los siguientes puntos: (1) la incertidumbre como principio que se muestra constantemente en la vida de la Comunidad Humana; (2) las migraciones como uno de los elementos que generan e aumentan la incertidumbre en la Comunidad Humana (por ejemplo los conflictos entre ciudadanos); (3) la mediación dialógica como herramienta para la gestión de esa incertidumbre; (4) la mediación como herramienta para la definición de líneas guías operativas dirigidas a la gestión de la incertidumbre y – de hecho – de las migraciones, para una administración de la Comunidad misma. 

  1. Flujos migratorios desde el Norte de África a Italia (y Europa): un entorno local para reflexionar a nivel global

Ya en 2013 habíamos escrito un libro[3] en el que se hablaba de como poder gestionar – por medio de la mediación – escenarios comunitarios críticos que surgen cuando se registran flujos migratorios en un dado territorio. Tomando en cuenta 3 situaciones que se verificaron en Italia y que pertenecían a escenarios de conflictos y de criticidades a nivel interactivo, llegamos a proponer un rol para la mediación. O sea, una herramienta a disposición de las políticas publicas y, de hecho, útil y necesaria en la planificación y gestión de las intervenciones en comunidades donde se registran flujos migratorios.

Además, el momento en que estamos escribiendo este articulo, sigue caracterizándose por escenarios críticos generados alrededor de los flujos migratorios (de Norte África a las costas italianas)[4]. Si consideramos que los flujos migratorios generan distintos modos de estar y vivir adentro de un territorio, podemos decir consecuentemente que estamos hablando de escenarios inciertos. O sea, puede pasar que los flujos migratorios fragmenten la comunidad (cada miembro de la comunidad tiene y mantiene su propia y exclusiva posición) y puede pasar que los mismos contribuyan a la cohesión social de la misma (cada miembro, a pesar de su propia y exclusiva posición, piensa a que hacer para construir y mantener la Comunidad); los flujos migratorios se refieren al modo que elegimos para construir la Comunidad (en un sentido global). Por eso, es central y fundamental el rol que juegan las instituciones y los servicios públicos y privados que trabajan en el interior de un dado territorio para gestionar las criticidades que surgen en su interior. Es decir que por un lado estamos viviendo en una época histórica donde los escenarios se caracterizan por la presencia de tragedias generadas por los naufragios[5]; por otro lado – y eso es el tema sobre que queremos ofrecer la contribución científica – tenemos que pensar a como la arquitectura de los servicios pueda ofrecer una contribución exitosa para que los flujos migratorios se convierten en ocasión para promover la cohesión social de la comunidad. O sea, para que el conjunto de los servicios de un dado territorio, que trabajan sobre distintos aspectos (sanitarios, sociales, voluntariado, etcétera) trabaje según criterios de eficacia y eficiencia de la gestión. En eso ingresa la herramienta de la mediación y la propuesta que vamos a proponer en seguida, para pasar de una visión de “contestar a la urgencia” a una de “gestionar la emergencia”.

  1. La mediación dialógica: una herramienta al servicio de la Comunidad, antes y más allá del conflicto

Aquí proponemos la mediación como herramienta al servicio de la comunidad para promover la cohesión social de la comunidad misma. Eso gracias al poder de la mediación de: (1) favorecer la construcción de objetivos compartidos entre las partes o entre los ciudadanos; (2) consolidar estos objetivos (terceros y compartidos) por medio de un proceso de negociación; podemos decir que la mediación se configura – por su propio fundamento epistémico – como herramienta de soporte al diseño e implementación de Políticas Publicas orientadas a la cohesión social y a la gestión compartida del territorio en el que vivimos (y donde cada miembro es ciudadano-actor-activo).

Desde entonces, el mediador podemos considerarlo como experto de las modalidades (interactivas) que se utilizan adentro de la comunidad y en consecuencia la promoción de la ciudadanía como responsabilidad compartida podemos considerarla como campo de intervención para los mediadores. Al mismo tiempo, en cuanto experto de interacciones, podemos definir el rol del mediador como arquitecto de comunidad que, por medio de una visión global, logra describir y definir cual es el grado de interacción en el interior de la comunidad, promueve y mantiene la cohesión social de la misma. O sea, el rol del mediador tiene las competencias de anticipar y promover arquitecturas interactivas (de comunidad) que, por un lado, permiten gestionar la incertidumbre que caracteriza todo lo que pasa y se genera cuotidianamente en la comunidad; por otro lado, que pueden representar ocasión para la realización de la cohesión social. Además, y continuando con la propuesta, el mediador se convierte en aquel operador que permite a todos los miembros de una comunidad de adquirir competencias de gestión de la incertidumbre que se genera interactuando entre ellos, cuando participan para construir la comunidad misma.

Entonces, que se entiende cuando decimos que el mediador promueve la construcción y el consolidación de objetivos terceros y compartidos? Por sentido común, estamos acostumbrado en pensar que un buen indicador de una intervención de mediación sea el acuerdo. En que términos lograr un acuerdo nos permite decir que las partes (o los ciudadanos) sean en condición de gestionar – después de la intervención de mediación – la interacción entre ellos? Según cual criterios podemos decir que las partes (o los ciudadanos) podrán gestionar autónomamente otro conflicto u otras criticidades que podrán surgir? Estamos expresando que el acuerdo se lleva el riesgo que sea un “compromiso”, un elemento sobre que las partes han tenido que concordar, ambas renunciando a algo. Pero, en este caso, se trataría de una transacción y no de una mediación: el acuerdo no puede ser un indicador de resultado de una intervención de mediación porque no nos indica cuanto hemos construido el objetivo tercero y compartido entre las partes que – por definición – tiene que referirse a ambas las partes, en cuanto ellas lo han construido y han aportado su propia contribución para hacer esto. Es decir que promover la construcción y el consolidación  de objetivos terceros y compartidos significa crear las condiciones para que las partes o los ciudadanos produzcan en sus interacciones, modalidades (de interactuar) que permitan la construcción de una visión compartida (y no meramente “acordada”), por medio de:

  1. la descripción explicita de situaciones criticas;
  2. la argumentación de las recaídas pragmáticas que comporta el mantenimiento de la criticidad;
  3. la propuesta de modalidades de gestión, adecuadas y pertinentes, que permitan a todos de ver y anticipar las posibilidades de transformación de estas modalidades (de interactuar); o sea la misma dirección reconocida por todas las partes;
  4. la evaluación y el confronto de las elecciones de hacer según la adopción de dados criterios;
  5. la referencia a elementos compartidos para reconocer y elegir estrategia de mejoramiento con respecto a cuanto accionado y para el monitoreo de la aplicación de las modalidades concordadas.

En el ámbito de las Políticas Públicas, pensar al mediador como arquitecto de Comunidad significa che puede trabajar y proponer modalidades de intervención de equipo, según los 5 puntos de arriba. Como veremos en el próximo párrafo, trabaja para planificar e implementa estrategias de sistema: utilizando la red de los servicios, formales (el conjunto de todos los servicios institucionales) e informales (el conjunto de todas las asociaciones del territorios) que ya trabajan en la comunidad, para desarrollar una arquitectura que permita una gestión según criterios de eficacia (cada servicio interviene sobre particulares aspectos críticos) y de eficiencia de la gestión (cada servicio toma en cuenta y considera que el trabajo es finalizado para la construcción de la comunidad y difusión de competencias entre los ciudadanos de la misma).

  1. La estructura de un proyecto: líneas guías operativas

Utilizando los asuntos presentados en el párrafo arriba y considerando estos como los asuntos para desarrollar proyectos y servicios para la comunidad – que utilicen la mediación dialógica – vamos a presentar un ejemplo de estructura de proyecto para la intervención: líneas guías operativas, exportables en distintos contextos donde se registran flujos migratorios.

En el especifico, la propuesta que vamos a presentar define una modalidad de intervención – coherente con la mediación dialógica – dirigida a la gestión de emergencia de lo que pasa en un territorio en el que se registra la llegada improvisa de muchos migrantes, y que impone la emergencia de la migración como aspecto de urgencia constante y continua. Esta disposición comporta que los servicios del territorio (administrativos, institucionales, sanitarios y sociales) tienen que hacer frente a la urgencia con una respuesta eficaz pero que se lleva 2 criticidades:

a) la urgencia tiene la característica de hacer referencia a intervenciones “segmentadas”; por lo tanto cada solicitación tiene fin en sí mismo, en cuanto se caracteriza por pocas relaciones/interacciones entre los distintos “segmentos” que trabajan en la comunidad; así pues, tenemos intervenciones también muy eficaz en su alcance (por ejemplo recuperación en el mar, la oferta de servicios de salud y la asistencia de primeros auxilios e higiene alimentaria) pero, que en la “cadena” general de las intervenciones resultan con bajos niveles de eficiencia de gestión y, por eso, altos gastos en términos financieros y de trabajo realizado con poco beneficio para la comunidad;

b) la urgencia no trabaja por objetivos, si no por activación y aplicación procedural consolidadas en el tiempo y, muchas veces, non están especificadas ni pudieran serlo, dada la emergencia que se manifiesta. Por eso, puede pasar, y frecuentemente pasa, que los flujos migratorios implican que tenemos que gestionar, también, las interacciones que las modalidades de interacción que los migrantes se llevan (todos los detalles que esto impone en términos de: orígenes geográficos, religiosos, modismos utilizados y costumbres practicados); al mismo tiempo, se trata también de gestionar las interacciones que se construyen entre el pueblo migrante y el pueblo autóctono o acogedor.

Eso representa un punto particularmente critico en cuanto las interacciones contestan al criterio de incertidumbre con respecto a lo que se puede construir y desde entonces necesita perfiles de competencias específicos (lo que hemos definido como arquitectos de comunidad) para intervenir. También tenemos que considerar que no existen servicios adentro de la comunidad que ya trabajan con estos presupuestos para la gestión de la incertidumbre , ni podemos contar con praxis y procedimientos consolidados en el tiempo.

Solo si gestionamos las interacciones, logramos gestionar la emergencia de modo eficaz. Si eso no va a pasar, se asiste a una fragmentación entre los migrantes y también a las fuertes tensiones sociales con la comunidad acogedora. Entonces, la propuesta está dirigida a construir una arquitectura de intervenciones y servicios capaz de mantener alta la eficacia de cada contribución individual y aumentar la eficiencia de la gestión de las conexiones entre servicios (y que se configura como  una matriz de interconexiones formada por articulaciones e interacciones dialógicas competentes). Es decir que se propone un cambio: desde la intervención sobre la urgencia a la gestión de la emergencia. Y eso implica operar por objetivos y gestión de las interconexiones entre los servicios (formales e informales) del territorio. La propuesta se pone como ocasión para reorganizar lo que ya está disponible (en términos de servicios involucrados) en el interior de la comunidad, para valorar el trabajo y la contribución operativa que cada uno de estos servicios puede erogar (para la gestión de la emergencia: actuar, implementar y evaluar, modalidades organizativas y operativas que permitan enfrentar la situación critica y que, al mismo tiempo, esa sea una ocasión para que toda la Comunidad aprenda a gestionarla). Colocados, de hecho, en un plan de gestión de la emergencia implica la necesidad de garantizar que todos los servicios locales (formales e informales) que se mueven de una manera coordinada y se dirige hacia el mismo objetivo nos permite perseguir objetivos de cohesión social y poner en práctica la misma estrategia de actuación de una responsabilidad compartida.

3.1 Objetivo

Construcción de una arquitectura, por medio de la red de servicios disponible en el territorio, que se ponga como base de las operaciones de gestión – a nivel de emergencia – de la presencia migrante en el territorio.

3.2 Niveles de la intervención

  1. dimensión sanitaria (hace referencia a todo lo que pertenece al ámbito sanitario y profilaxis);
  2. dimensión que pertenece a la habitación (hace referencia al tema logístico – alojamiento y comida, etcétera – de los migrantes);
  3. dimensión interactivo-dialógica (hace referencia a la gestión de las interacciones y toma en cuenta la anticipación de conflictos entre migrantes y autóctonos u operadores de los servicios; por lo tanto se trata de pensar a la posibilidad de tener indicaciones precisas con respecto a ese punto y activar representantes de los migrantes en el dado territorio.

3.3 Líneas guías operativas

a. Identificación de un coordinador de la operación de gestión de la emergencia, que está operando en el territorio y que puede jugar un papel de enlace entre las distintas articulaciones/servicios locales que se pueden activar (también sobre la base de la institución de la “sala de control” – véase el punto e);

b. Identificación de un supervisor que puede ser de apoyo tanto a la labor de coordinación, cuanto a las evaluaciones y acciones que activará (también sobre la base de la institución de la “sala de control” – véase el párrafo e);

c. Identificación y participación de las articulaciones y los servicios de organización (ya activos en la zona) que puedan estar involucrados en la gestión de emergencias , que se destacan en relación con cada una de las tres dimensiones de la intervención se ha explicado anteriormente. La tabla siguiente le proporcionará indicaciones con respecto a los que podrían ser lo s servicios involucrados para la construcción de la arquitectura:

 

1. dimensión sanitaria Cruz Roja;Empresas sanitarias/hospitales
2. dimensión que pertenece a la habitación Servicios sociales;Asociaciones de voluntariado del territorio;Redes informales para la solidaridad (presentes en el territorio)
3. dimensión interactivo-dialógica Prefectura;Policía local;Servicios sociales;Asociaciones de voluntariado del territorio;Redes informales para la solidaridad (presentes en el territorio)Asociaciones de migrantes (presentes en el territorio)

 

d. Convocar una reunión con todas las partes involucradas en la operación definida y que tiene el objetivo de la creación de la sala de control para la gestión de emergencias . En esta reunión , además de presentar la organización conjunta y la sala de control superior , compartirá el marco operativo: orientaciones prácticas sobre cómo hacer el trabajo en equipo y compartir con cada red de servicio involucrado y activo (véase el punto g).

e. Constitución de la “sala de control” (después de la identificación de las articulaciones y los servicios ya existentes , que le permiten cumplir con las 3 dimensiones de la intervención y que sería útil para activar) . Es una articulación que de más alto nivel, incluso al final de la intervención en caso de emergencia , se mantendrá a disposición del territorio, como la línea de operación para la gestión de la comunidad en general. El objetivo de la “sala de control” es detectar las criticidades y activar el conjunto de operadores (véase el punto f), explicitando las porciones del territorio que deben tenerse en cuenta. La “sala de control” también se puede llamar en función de evaluaciones vinculadas con lo que está sucediendo en la zona y está coordinado y gestionado directamente por el coordinador local.

f. Activación de un grupo de operadores (arquitectos de comunidad) que tratan principalmente los servicios y las articulaciones del territorio que cumplan los 3 dimensiones de la intervención. Las características y peculiaridades de este grupo de operadores es el presidio del territorio (en particular las relativas a la zona del puerto y donde se encuentran los desembarques de migrantes) para la detección de los aspectos críticos y la prestación de servicios. Por eso trabajando sobre las conexiones de servicios, para gestionar la emergencia, contestan también a la urgencia que está conectada a los flujos migratorios.

g. En general , la intervención se estructurará a partir de las actividades de los arquitectos de comunidad que supervisan el territorio y llevar en las estrategias de gestión de campo. Los pasos serian:

– activación de la “sala de control”;

– activación de un grupo de operadores;

– detección de los aspectos críticos;

– propuestas de gestión (en cada una de las dimensiones de la intervención);

– compartir propuestas con el coordinador;

– recogida de indicaciones;

– intervención específica.


 

[1] Docente de la Universidad de Padua y Director de la Maestría en Mediación de la misma Universidad. Es Presidente del WMF.

[2] Coordinador de la didáctica de la Maestría en Mediación de la Universidad de Padua, psicólogo y mediador.

[3] Turchi G.P. e Romanelli M. (2013), Flussi migratori, Comunità e Coesione Sociale. Nuove sfide per la mediazione, Franco Angeli Editore, Milano

[4] Las estáticas nos dicen que en año 2014 se ha registrado en Italia la llegada de 29.000 migrantes de Norte África y que en el 2015, hasta ahora, el numero de migrantes llegados es casi 32.000. Es decir que los flujos migratorios que estamos considerando en esta zona del Planeta siguen aumentando y las estimas son que crecerán ulteriormente.

[5] Según un articulo publicado en el periódico El Mundo (www.elmundo.es), en el mes de abril 2015  cerca de 700 personas han desaparecido en aguas del Canal de Sicilia cuando intentaban alcanzar las costas de Italia y ese evento ha sido configurado como la mayor tragedia de este tipo ocurrida en el Mediterráneo en las dos últimas décadas. Este último naufragio se produce la misma semana en la que la organización Save the Children alertó de que otros 400 inmigrantes desaparecieron al hundirse su embarcación el pasado lunes frente a las costas de Libia.

3 comments to “LA MEDIACIÓN COMO HERRAMIENTA PARA LA GESTIÓN DE LA INCERTIDUMBRE GENERADA POR LAS MIGRACIONES: PRESENTACIÓN DE LÍNEAS GUÍAS OPERATIVAS.”

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  1. Elena Cristina Lopez says: 14 mayo, 2015 at 9:03 pm

    En la video conferencia de esta tarde traté de seguir la exposición de Michele y de interpretar lo expuesto que es de lo que trata esta ponencia. No voy a repetir lo expuesto sino que voy a tratar de dar mi opinión. A lo que se refiere Michele entiendo es que cuando se producen estos fenómenos de migraciones y de la forma como la que llegó a Italia en 1991 desde Albania que fue el evento que dio coienzo al flujo migratorio hasta uno de los últimos barcos que llegaron a Sicilia desde Libia.
    El estado destaca, enfoca sus esfuerzos para tratar el estado de urgencia, primariamente el sanitario. La reflexión consiste en que contestando a la urgencia hay fragmentación de las participaciones. Los servicios trabajan para asistir gente con los primeros auxilios. Pero tiene que haber una gestión atendiendo a la urgencia pero teniendo en cuenta las interacciones. Construir una propuesta para la gestión utilizando una herramienta fundamental que es la MEDIACION DIALOGICA. Este tema es de candente actualidad porque en este momento estoy escuchando inmigrantes que acaban de arribar a Tailandia y que hace días que están en el agua a la deriva. Muy bueno el trabajo expuesto por Michele.

     
    • Maria Victoria Marun says: 15 mayo, 2015 at 1:51 am

      Profesores Gian Piero Turcchi y Michele Romanelli. Excelente trabajo!! y Excelente la exposición de Michele en su disertación. Me quedo con los pilares Básicos de Vuestra propuesta aplicada a las situaciones de vulnerabilidad de los migrantes: 1) Asegurarnos que estamos gestionando una emergencia (con proyectos concretos y objetivos claros), más allá de contestar a la urgencia (que siempre será en forma fragmentada); 2) Emplazar al mediador como arquitecto de comunidad (como tantas veces les hemos escuchado explicar a los Profesores de Padua), describiendo y definiendo cual es el grado de interacción en el interior de la comunidad, promoviendo y manteniendo la cohesión social de la misma, articulando el territorio en las dimensiones sanitaria, habitacional e interactivo dialógica .- Gracias por permitirnos acceder a este valioso aprendizaje

       
  2. Eduardo Andres Sandoval Forero says: 15 mayo, 2015 at 10:54 pm

    Gracias profesores por la aportación para la gestión sobre la incertidumbre en la migración.
    Las líneas operativas son grandes fortalezas que prometen hacer una gestión positiva y en pro de los migrantes.
    ¿Habrá voluntad política de los gobiernos receptores de inmigrantes para que se convierta en una política pública de gestión en favor de esta población? ¿Por qué no incluir una línea operativa para la gestión de las regularización de los inmigrantes “indocumentados”?